Wall Street ocupado

In Opinión by María Elena Meneses

Columna en el noticiero Antena Radio del IMER con Mario Campos el 11 de octubre de 2011

Llama la atención que cuando las multitudes se unen para demandar la caída de un dictador —como sucedió en Túnez, Egipto y Libia en el último año—, occidente celebra el poder democratizador de las redes sociales para la movilización ciudadana y no escatima en grandes coberturas informativas.

En cambio, cuando multitudes empoderadas por tecnologías las usan para movilizarse en Londres, Madrid o en Nueva York, su poderío es visto por algunos como una amenaza.

Éstas son las contradicciones de la revolución tecnológica que corre más rápido que nuestro conocimiento sobre sus efectos en la sociedad de este siglo.

Desde el 17 de septiembre algunos cientos de manifestantes han irrumpido en la vida  de Manhattan con sus acampadas al estilo de las de la Plaza del Sol de hace algunos meses en la capital española, las cuales, ya se han extendido a 70 ciudades estadounidenses entre ellas, la capital Washington y ciudades como Chicago y San Francisco.

Todo ello, ante una cobertura muy discreta de los medios tradicionales, que comenzaron a cubrir el movimiento hasta hace una semana cuando 700 manifestantes fueron arrestados en el puente de Brooklyn.

En contraste, el movimiento cuenta con una vasta y bien articulada comunicación desde abajo, desde la raíz que es como se ha dado en denominar a la que se da a través de las redes digitales.

De esta forma hemos estado presenciando la primera movilización de la era Internet, justamente en el país que la perfeccionó y liberó del poder militar al civil en la década de los noventa.

Muchos de nosotros no nos enteramos por medios tradicionales, sino por el hashtag de Twitter, occupywallstreet o a través de la recomendación para visitar la página del movimiento a través de Facebook que hasta la fecha,  medio millón de usuarios han recomendado.

No es exagerado decir que es un movimiento social digital, es decir, los manifestantes en las plazas son apenas cientos, pero la movilización que están generando a través de las redes digitales es digna de análisis.

El perfil en Facebook tiene 165 mil miembros; en YouTube encontramos 10 mil videos relacionados y de acuerdo a Jen Preston del New York Times el pasado viernes se estuvieron produciendo entre 10 mil y 15 mil posts cada hora a través de Twitter.

Esta movilización cuenta con el canal Revolución Global que transmite en streaming los eventos, marchas y plantones. También con simpatizantes, que van desde el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz,  hasta el documentalista Michael Moore,  la actriz Susan Sarandon, el académico defensor de la neutralidad de Internet, Lawrence Lessig, así como la periodista altermundista Naomi Klein y la red de hackers Anonymous.

En este movimiento que yo tipificaría acción colectiva digital, es de destacarse la labor hormiga de reporteros ciudadanos que a través de las redes promueven la discusión y el debate y las donaciones, como podemos verlo en su sitio en el que invitan a eventos y conminan a ocupar todas las ciudades estadounidenses para fin de mes.

¿Qué quieren los inconformes de Ocupa Wall Street? es lo que los medios tradicionales y políticos conservadores se preguntan y a lo que los manifestantes, responden vagamente: Justicia.

El pliego de demandas es variopinto pero coincide los siguientes puntos.

-Castigo y freno a especuladores de capital que según ellos provocaron la crisis financiera desatada en 2008.

-Que las corporaciones no financien elecciones.

-Estan a favor de la reforma impositiva propuesta por el presidente Obama.

Ante la pregunta ¿quiénes son? responden: Somos el 99% de los estadounidenses en una clara alusión a la inequidad que prevalece en la sociedad de ese país. Somos 99% es el nombre de su blog.

Se trata de un movimiento hasta ahora pacífico, plural y multiétnico. En las fotos que circulan en sitios podemos observar a gente de todas las edades si bien, predominan los jóvenes.

Qué hay detras de los manifestantes. Lo única evidencia es que hay un enorme malestar  digno de estudios sociológicos rigurosos.

Lo que resulta innegable es que en este siglo, sea cual fuere la causa de estas acciones, han encontrado en la tecnología digital, una poderosa herramienta para su articulación y difusión global, ya que cada internauta es una fuente de poder, que desestabiliza y reta a los poderes traidcionales entre estos a los grandes medios.

La tecnología no determina comportamientos políticos o sociales, decirlo, sería un despropósito intelectual, los movimientos sociales y acciones colectivas, dependen de variables estructurales, de políticas públicas tendientes a recortar gastos sociales y a la falta de oportunidades para los jóvenes que en el caso de Estados Unidos, tienen que pagar enormes deudas por sus estudios universitarios.

Se trata de una generación castigada por empleos eventuales que se contraponen a las altas expectativas de una sociedad consumista y a los enormes y estratosféricos sueldos de directivos de empresas.

Me parece que por vez primera estamos viendo una acción colectiva auténticamente en red. Hemos visto movimientos mezcaldos entre el mundo online y offline como los de la primavera árabe, pero en el otoño estadounidense las cosas son distintas.

No debemos olvidar. Estados Unidos tiene un nivel de conectividad a Internet de  casi el  80%; tiene 155 millones de usuarios de Facebook y  más de un estudio como los que realiza el Centro Pew, destaca que los estadounidenses son proactivos en la red, que participan produciendo, compartiendo y remezclando información.

Con el paso de los dìas, habremos de ver si estas acciones colectivas salen de la red para tener algún efecto positivo en el mundo offline.

Hay que seguir este interesante fenómeno en el que Internet vuelve a ser protagonista.

Fotografía “Occupy Wall Street 29” de Brad P. @Flickr

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