Un mundo sin periódicos

In Opinión by María Elena Meneses

Foto recuperada de: radiomundial.com

En estos tiempos en que Wikileaks filtra el mayor volumen de archivos secretos sobre la guerra en Afganistán; en que un caudal de tuits desde Monterrey o Reynosa reportan bloqueos o balaceras ; en que  un asalto es reportado por testigos con tan sólo un teléfono celular con conexión de banda ancha ¿dónde quedan los periódicos y los periodistas?

En realidad ni los dueños, ni los directivos, ni los periodistas saben cómo enfrentar el desafío que representan sitios como Wikileaks y herramientas como Twitter que sin miramientos, contribuyen a erosionar el papel que la modernidad le otorgó al periodismo, el de  ser el legítimo agente para decir a los ciudadanos lo que deben saber sobre los asuntos públicos. ?

El ecosistema mediático nunca antes había sido tan complejo e inasible para su estudio aunque nadie puede negar que ahora es más energético y dinámico. La información es tan abundante que nos inunda a base de terabytes. Hoy tenemos a solo un clic la información que un individuo del siglo XIX y no vayamos tan lejos , del XX  jamás hubiera imaginado.

Hace unas semanas el archivo más grande de información secreta fue filtrado a tres prestigiadas  publicaciones: The New York Times, Der Spiegel y The Guardian por el sitio Wikileaks que se hizo de la información gracias a informantes “anónimos”, según  su director Julian Assange.

Los 76 mil archivos ponen al descubierto crímenes de guerra y  la traición de Paquistán a Washington, nación que recibe un presupuesto  cuantioso por desactivar la fuerza de los talibanes y  que según los archivos secretos, hace lo contrario.

Wikileaks es un sitio creado en 2006 por activistas de los que se sabe muy poco y está basado en una plataforma similar a la de la enciclopedia colaborativa Wikipedia, al que se filtran documentos secretos de todo tipo. El sitio sólo requiere de los informantes que no pongan en peligro la vida de alguien.

A principios de los 70 el Informante “ Garganta profunda”( Mark Felt, exdirector asociado del FBI) develó a los periodistas  Carl Bernstein y  Bob Woodward  el  escandaloso y memorable caso Watergate, que acabó con las aspiraciones de Richard Nixon y con el prestigio de su tramposo patido. En estos tiempos, un sitio de Internet es la Deep Throat global que ha puesto en la mira a multinacionales y ahora al gobierno del presidente Barack Obama quien sólo atinó a decir que los documentos no revelan nada nuevo.

La diferencia es que esta vez, las publicaciones no dieron el crédito a un periodista, sino a Wikileaks y el informante no buscó a un periodista con prestigio , sino a un sitio de Internet.

¿Para qué entonces un reportero, si hay un Wikileaks y un montón de tuiteros?¿ para qué un editorialista si la sabiduría de las multitudes en redes condena, elabora hipótesis, lincha y moraliza sobre los asuntos públicos? ¿ Para qué busco a Bob Woodward, si es mejor y más seguro filtrarle a Wikileaks?

Es momento de que el periodismo y los periodistas poco afectos a mirarse a sí mismos hagan un balance de lo realizado en décadas y dejen de echarle la culpar a Internet, que si bien es una causa no es la única.

Nadie puede negar que la modernidad y la democracia han tenido en los periódicos la brújula perfecta para crear lazos comunitarios y para forjar opinión pública, pero en algunos de sus errrores está la respuesta a la crisis de lectores.

Muchos  diarios  fueron puestos al servicio de intereses políticos o económicos olvidando al ciudadano, lo que que con el paso de las décadas y el desplazamiento generacional provocó el hartazgo de muchos lectores, quienes migramos paulatinamente a Internet , a blogs, a tuits para obtener información.

La reflexión sobre el futuro del periodismo no es superflua, es pensar sobre el futuro de la democracia y la necesidad de restituir la confianza en las instituciones  de la modernidad. Por un lado tenemos claro que en la era Internet, los periódicos y los periodistas ya no son los únicos que pueden reportar hechos, pero ¿ quién dice que lo que reporta un tuitero es cierto? ¿ Quién verifica, pondera y contrasta los archivos que se filtran a Wikileaks?. Nadie lo tiene claro.

Por lo pronto la organización Reporteros sin Fronteras ha alertado que la voluminosa información puesta a la vista de todos con un clic, puede poner en riesgo la vida de informantes afganos involucrados. Por otro lado el  fundador de Wikileaks, Julian Assange ha sido acusado sospechosamente  por un lío sexual, justo a días de la polémica filtración.

Como me dijo hace  un par de años Juan Luis Cebrián luego de un intenso curso en el Tec sobre el periodismo en la era digital: “Yo no se si en el futuro  habrá periódicos, pero sí habrá periodistas.”Ojalá

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