Swartz y la Ciencia Abierta

In Opinión by María Elena Meneses

Publicado originalmente en Virtualis. El 24 de enero 2013.

por: María Elena Meneses
@marmenes

Resulta imposible dejar de ligar la muerte de Aaron Swartz con la Ciencia abierta, por ello dedicaré mi post a este ineludible tema.
El co-creador del formato RSS que permite compartir contenidos en la red; también co-creador de la red social Reddit de mucho éxito en países como Estados Unidos y ferviente opositor de iniciativas como SOPA y PIPA, de las que dimos cuenta y analizamos en Virtualis, se suicidó el pasado 11 de enero. Así, dejó de luto a la comunidad global de internautas y puso sobre la mesa una discusión inaplazable.

Swartz era un joven genio, en palabras de Tim Berners Lee, que como Paola señala en su texto de la semana pasada, enfrentaba un juicio por haber hecho público un acervo de artículos científicos del Tecnológico de Massachusetts. De hecho, su propia familia adjudicó este drama al juicio que tendría lugar en abril y que podría llevar a la cárcel a Swartz por más de 30 años.

Swartz era alumno de la Universidad de Harvard cuando obtuvo esta información del MIT. En una noche copió 4 millones de artículos científicos de la base de datos JSTOR a la que están suscritas la mayoría de las universidades del mundo.
La muerte de Swartz vuelve inevitable convocar a la reflexión sobre la Ciencia Abierta, Open Science en inglés, por ello elegí escribir sobre este tema que afecta y preocupa a la comunidad científica mundial y por supuesto local. No hay país cuyos científicos no discutan el tema, como tampoco una universidad que no se esté planteando el asunto y buscando alternativas.

¿Qué es Ciencia Abierta?
Los científicos de las diversas áreas del conocimiento para ser reconocidos y para mostrar sus aportaciones a determinado campo disciplinario suelen publicar artículos en revistas arbitradas, es decir, que someten a revisión de pares la calidad de los artículos para ser publicados.

El trabajo de los científicos se mide en parte, por el número de artículos publicados en estas revistas que después cobran por el acceso.
El movimiento Acceso Abierto (Open Access) surge como un rechazo a estas prácticas y si bien, ha sido puesto en la mesa del debate desde 2001 con la Declaración de Budapest sobre Acceso Abierto, en el último año ha cobrado relevancia.
El año pasado una protesta de académicos europeos por los altos costos de la editorial Elsevier provocó que más de 4 mil científicos promovieran no publicar ningún texto en revistas de la editorial holandesa ( The price of information.The Economist, 4 de febrero de 2012).

Un artículo en el semanario británico The Economist denominó a este hecho inédito: la primavera académica en alusión a la primavera árabe.
Resulta que Internet como suelo decirlo frecuentemente, ha traído como consecuencia la inevitabilidad de algunos cambios de paradigma, entre éstos la forma en cómo se mide el trabajo científico y como éste se reconoce y se hace público.
En la era Internet los saberes pueden estar a un clic, acaso ¿el conocimiento científico debe seguir cerrado? Esa es la pregunta y origen del movimiento que vuelve a ser tema global ante el suicidio de Swartz quién hackeó la base de datos JSTOR del MIT.
Hace algunos meses la Comunidad Europea determinó que los Estados miembros deben promover el libre acceso de las publicaciones científicas, producto de investigaciones financiadas con recursos públicos convirtiéndose en un tema relevante del desarrollo digital en esa región.

Se trata de una política apoyada por la UNESCO para la cual, una Europa en la que se permita el libre acceso a publicaciones científicas promoverá el aprovechamiento del conocimiento científico para el desarrollo.
El reto es hacer sostenibles las publicaciones científicas y probablemente cambiar las lógicas de reconocimiento a los científicos.

Un desafío que en México debemos afrontar, al tiempo de reconocer que hay esfuerzos como el de Redalyc (Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe) un proyecto impulsado por la Universidad Autónoma del Estado de México y el proyecto REMERI (Red Mexicana de Repositorios Institucionales), que tiene la finalidad de integrar, difundir, preservar y dar visibilidad a la producción científica, académica y documental del país. El Tecnológico de Monterrey es parte de este proyecto junto con otras universidades, el CONACYT y la CUDI (Corporación Universitaria para el Desarrollo de Internet).
La muerte de este joven de 26 años, un genio de Internet y activista por una red libre no debe pasar desapercibida sino llamar a la reflexión.

Justo unos días antes de la muerte de Swartz JSTOR anunció que abriría algunos artículos científicos. Lamentable y paradójico.
Les invito a leer/ descargar la Revista científica Virtualis del Tecnológico de Monterrey especializada en Sociedad de la información e Internet. Por supuesto es de acceso abierto

Aaron Swartz - November 8, 1986 – January 11, 2013
Fotografía “Aaron Swartz” por DonekeyHotey, en Flickr @ Flickr

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