Periodismo ¿No humano?

In Hemeroteca, Opinión, Publicaciones by María Elena Meneses

Publicado en El Universal

No cabe duda que el periodismo atraviesa por la crisis más profunda de su historia desde que se transformó en una disciplina industrial a principios del siglo XX. Se trata de una crisis financiera, cultural e identitaria. Hace unas semanas me topé con un proyecto llamado Narrative Sciences, su dueño es el ingeniero Kris Hammond de Chicago. Hammond emprendió su negocio en la Universidad de Northwestern, que cuenta con una de las escuelas de periodismo más prestigiadas del mundo y que, recientemente, abrió su posgrado híbrido en periodismo y sistemas computacionales.

¿Qué hace este negocio y qué relación tiene con el periodismo? Hammond inventó un software para automatizar el trabajo narrativo en temas de deportes y finanzas. Se trata de un sistema conocido como minería de datos, una especialidad de las ciencias computacionales basada en inteligencia artificial que consiste en analizar los datos de enormes bases, encontrar patrones y, en el caso del periodismo, traducir los datos en notas periodísticas similares a las de una agencia noticiosa.

El sistema parece de ciencia ficción, pero no lo es; la revista Forbes ya usa estos servicios. Con esto, el periodismo no humano se agrega a la incertidumbre sobre el futuro de la profesión.

Hasta ahora la empresa de Ilinois, que en realidad es una start up, se ha enfocado en temas de deportes y finanzas, lo cual es comprensible por el volumen de datos que pueden ser vertidos en las computadoras y programas específicos de organización de estos. Sin embargo, Hammond no descarta incursionar en temas políticos e, incluso, en literatura. Ufano, vacila en su blog —llamado Just to Clarify— que podría algún día ganarse un Pulitzer.

En el mundo de la ciencia y la tecnología no hay debate intelectual más intenso que el del Big Data —o de los grandes volúmenes de datos— que, a decir de los optimistas, coadyuvará a tener un mundo más eficiente y transparente. Otros, más escépticos, dudamos de algunas cuestiones sobre el deliro del llamado Big Data, por ejemplo: ¿Quién vierte los datos? Estos no llegan de Marte, sino que son seleccionados para ingresarlos a los sistemas de cómputo, lo que vuelve necesario saber quién los captura y de qué forma. Por lo tanto, los datos están lejos de ser neutrales.

Además, según cuenta el propio ingeniero, contrató algunos escritores para elaborar plantillas, es decir, formatos bajo criterios periodísticos que son un lugar común de los profesionales para escribir una nota. Por ejemplo, se usa la famosa pirámide invertida: la ley de las redacciones en la que se privilegia lo más relevante sobre lo menos y se responde a cinco preguntas: qué, quién, dónde, cuándo y por qué. ¿Quien realizó estos formatos es neutral? ¿Se dejó llevar por alguna subjetividad? Son preguntas que se generan a partir de innovaciones tan disruptivas como ésta.

¿Los programas robot sustituirán al periodista? Sí, pero a cierto tipo de periodista, al que reporta hechos. Hammond proyecta que en 15 años el 90% de las notas en los Estados Unidos serán producidas por algoritmos, con lo cual el periodista que reporta hechos pasaría a la historia. Con esta conclusión terminé mi libro Periodismo Convergente. Tecnología, Medios y Periodistas en el siglo XXI —editado por Porrúa— hace tres años. Hoy parece que no me equivoqué.

¿Qué periodista sobrevivirá? El que investiga, contextualiza y hace útil la información en un mundo inundado por información estandarizada producida por robots. El reporte de hechos lo puede hacer desde un aficionado con su celular, hasta un algoritmo que no cobra sueldo, ni tiene derechos laborales, ni ocupa una oficina. Sin embargo, hay un lugar para aquel periodista con capacidades y habilidades profesionales diferentes, entre las que se encuentran conocimientos de sistemas computacionales y, aunque a mis alumnos no les guste, los hechos parecen estar dándome la razón.

Como lo señaló recientemente la editora del New York Times Jill Abramson en el congreso de periodismo en línea que organiza anualmente la Fundación Knight en la Universidad de Texas: El periodista que sólo quiere contar historias ya no tiene cabida. Las historias convergentes, ahora llamadas transmediáticas —como se denomina a las producidas para diferentes ventanas o pantallas—, así como el periodismo de datos y las visualizaciones, obligan al periodista a tener nociones de matemáticas y diseño. Actualmente, éstas parecen ser asignaturas obligatorias para quien aspira a ejercer la profesión.

También está más clara que nunca la tendencia hacia la hiperespecialización, la todología es propia de la era pre Internet. Tengo la convicción de que el periodismo humano, más allá de algoritmos y aficionados, es más necesario que nunca. Requerimos un periodismo profesionalizado, que se transforme conforme a los nuevos tiempos para que interpele al poder. Dudo que un algoritmo pueda hacerlo, que sea capaz de pedir rendición de cuentas y que forje un sentido de comunidad en torno a las problemáticas que agobian al mundo, por ejemplo: las amenazas a la libertad, los derechos humanos, el cambio climático, la migración, la pobreza, el crimen organizado, el desempleo y sus perversas consecuencias. Esto sólo puede hacerlo un periodista.

El periodismo en tiempos de robots es más necesario que nunca. Los jóvenes que han tomado la decisión de estudiar periodismo no están equivocados, aunque tienen que tener claro que escribir bonito y saber de todo un poco no basta. Es menester de nosotros, los profesores, estar a la altura de un panorama exigente y cambiante para formarlos lo mejor que podamos. Probablemente, debemos borrar todos nuestros temarios para proponer otros nuevos, más actualizados; quizá debamos llevar a algunas librerías de viejo a nuestros añejos manuales.

El panorama que vive el periodismo es difícil pero, al mismo tiempo, desafiante como nunca antes. ¿Quién será el profesional que interprete y coadyuve al entendimiento de un mundo complejo? Aquí tienen mi respuesta.

Si pudiera volvería a estudiar periodismo.

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