Nuestra privacidad comprometida

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Por María Elena Meneses Rocha

Publicado originalmente el 5 de mayo de 2011 en Virtualis, blog sobre la Sociedad Digital en El Universal.

Uno de los supuestos indispensables de la sociedad digital, basada en tecnologías de información y comunicación para la eficiencia gubernamental; la transparencia; los servicios; la educación y el entretenimiento es la confianza, que como lo anticipó en los noventa el politólogo Francis Fukuyama es un bien social que promueve el bienestar económico.

Los datos personales, esos que tú y yo damos cada que realizamos una transacción virtual, cada que interactuamos en las redes sociales o navegamos en diversos sitios de la web, constituyen el insumo a través del cual funciona la sociedad basada en bytes y los millonarios negocios de hardware y software.

Esta relación que se reduce a datos a cambio de un servicio, trátese de un videojuego o de un chat o bien de una compara virtual, no sería posible sin la confianza que acompaña cada que permitimos a Google o a Facebook, que seamos geolocalizados o que accedan a nuestra información.

Esta últimas semanas dos de las empresas más importantes del rubro tecnológico, Sony y Apple han tenido que poner a trabajar en serio a sus oficinas de relaciones públicas, para defenderse de serias acusaciones sobre el manejo que hacen de los datos de los usuarios.

Un hacker penetró las bases de datos de Play Station de Sony que tiene 77 millones de suscriptores a nivel mundial y por tanto, logró acceder a nombre, contraseñas, historial de consumo e información de tarjetas de crédito que podrían llegar al mercado negro de datos, por los que se pagan millonarias sumas. La respuesta fue prácticamente: Usted disculpe.

Por su lado, Steve Jobs tuvo que sacar la cara por Apple luego de que un par investigadores -Pete Warden y Alasdair Allen-, descubrieron y exhibieron evidencias en una conferencia sobre Web 2.0, que el Iphone y la tableta IPad recogen datos de geolocalización de personas y los encripta con fines no conocidos. En primera instancia, Apple lo negó aunque luego, hizo algunas precisiones técnicas a los acusadores y a la opinión pública que no fueron suficientes para quitarnos la duda.

Una de las primeras controversias sobre la privacidad y las empresas tecnológicas, la generó Google hace un año con su servicio Street View, que sin pedir permiso, se tomó la atribución de sacarle fotos a las calles de las principales ciudades del mundo y hasta de tu casa o la mía. La red social Facebook tampoco ha escapado a críticas sobre el manejo de nuestros datos personales.

No puedo eludir el recién anunciado fracaso del RENAUT que afecta la confianza de los mexicanos, quienes fuimos obligados a registrar nuestra CURP y números de telefonía celular a cambio de seguridad y ahora, con su abrupta derogación ¿dónde quedará esa inmensa base de datos? En este caso es urgente una rendición de cuentas a los usuarios.

Vivimos en una sociedad en donde la privacidad se diluye y la vigilancia aumenta ante lo cual, los estados y las instancias supranacionales no hallan fórmulas idóneas para compaginar el derecho a la privacidad, el libre mercado y la seguridad.

La protección de la privacidad es multisectorial. Garantizar el resguardo de los datos personales es atribución del Estado; a las empresas les toca acatar fallos y conducirse con responsabilidad y a los internatuas educarnos en el manejo y resguardo de nuestros datos.

La confianza es necesaria para los negocios en la era global y innegable motor de la sociedad digital, en la que desde nuestro nombre hasta nuestro origen étnico e historial de consumo, se convierten en pieza fundamental para el dinamismo económico. Este tema apenas comienza a dar de qué hablar, pero será uno de los imperativos en el siglo XXI, más cuando los dispositivos móviles y los servicios basados en localización hacen juntos un jugoso y atractivo mercado, pero que comprometen como nada nuestra privacidad.

Foto “13 locks” por dogwelder @Flickr

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