Mujeres y tecnología: La otra brecha

In Opinión by María Elena Meneses

Publicado en El Universal

En diversas ocasiones, mis colegas blogueros y yo, desde las perspectivas que nos caracterizan a cada uno, hemos conversado con ustedes sobre las brechas de la sociedad digital. Por un lado la que se conoce como brecha digital, que se refiere a la dualidad conexión/desconexión, sobre la cual sabemos que tres cuartas partes de los habitantes del planeta no están conectados a Internet , brecha que en cada país o región se expresa en relación con variables económicas que develan el grado de desarrollo y que pone sobre la mesa, lo que falta por hacer en materia de políticas publicas para conectar a los desconectados.

Por  otro lado tenemos la brecha cognitiva, como se conoce a aquella que se deriva de la falta de una educación adecuada, que permita el desarrollo de competencias para darle un uso significativo a los contenidos digitales. Dicho de otra forma ¿de qué sirven conexiones, si los niños, jóvenes o adultos no pueden apropiarse de contenidos para su desarrollo económico y humano?

Pero entre una y otra se encuentra una tercera, me refiero a la brecha de género, es decir la que separa a hombres y mujeres en el uso y apropiación de la tecnología.Un reciente estudio del Centro Internacional para la Investigación sobre Mujeres (Bridging the gender divide. How technology can advance women economically/International Center for Research Women) revela que en los países de la OCDE hay una disparidad de uso de 40/60.

Por ejemplo en Africa, las mujeres representan sólo el 25 por ciento de los usuarios de tecnologías; el 22% en Asia; 38% en América Latina y sólo un 6% en Medio oriente. El estudio contempla la tecnología de manera genérica, ya que no sólo considera a las Tecnologìas de información y comunicación, sino a toda herramienta que empodera al género humano para recomponer su entorno.

La brecha de género en relación con la tecnología, tiene una relación interdependiente con la discriminación, que en algunas regiones o países del mundo en desarrollo han exluido históricamente a las mujeres de la educación y por lo tanto, de su incorporación a la actividad productiva. dejando a la tecnología como asunto de hombres, señala el estudio del ICRW.

Incorporar a las mujeres al uso activo de tecnologías dice el informe, podría empoderarlas para obtener beneficios sociales comunitarios, desde la educación para ellas y sus hijos, así como para la salud de su comunidad en las que las mujeres tienen una importante influencia.

El informe proporciona un listado de variables de la exclusión de género de suma importancia, desde los roles culturales que encasillan a las mujeres como aquellas que dedican su vida al hogar y los hijos, hasta la escasa educación y no digamos educación científica, que se expresa en que la innovación, la creación y el diseño tecnológico esté primordialmente en manos de hombres. Desde hornos eléctricos hasta los teléfonos móviles, señala el ICRW son concebidos por el género masculino.

No sé si ustedes se habían puesto a pensar en ello, pero en un recuento express, la computadora (John Atanasoff); la WWW (Tim Berners Lee); el microprocesador (Jack Kilby); los sistemas operativos más exitosos ( Bill Gates y Steve Jobs); los teléfonos móviles ( Martin Cooper) ;Google ( Sergey Brin y Larry Page) y la exitosa red social Facebook (Mark Zuckerberg) fueron creaciones masculinas.

Entre las recomendaciones el informe del ICRW hace énfasis en la urgencia de mirar hacia las necesidades de las mujeres en su ámbito de acción, el cual pueden mejorar valiéndose de la tecnologìa aplicada a su hogar, a su comunidad y por qué no para el emprendedurismo, toda vez que las mujeres son agentes productivos eficientes y confiables. Empoderar con tecnologìa a la mujer redunda en beneficios  para una familia,  una comunidad específica y para la sociedad misma, concluye el informe.

Por ello es urgente considerarlas tanto en el trazo de políticas públicas, como en los ciclos de innovaciòn tecnológica. Hacen falta mujeres en las ciencias duras.Por supuesto hacen falta en la inclusión de programas de desarrollo de habilidades tecnológicas y en el caso de Internet, de competencias digitales ( e-competencies).

Brindar igualdad de oportunidades a hombres y mujeres; niños y niñas es asunto impostergable. La tecnologìa entendida como la herramienta para empoderar al género humano no puede seguir siendo un asunto primordialmente de hombres, ni en  uso y apropiación  como tampoco en su concepción y creación. Hace falta incorporar plenamente a la otra mitad del mundo.

PD) En cuanto al uso de Internet en México la brecha es de 44/56( AMIPCI, 2009) Hay aun  mucho por hacer.

Foto  recuperada del sitio: http://www.techsoup.org/learningcenter/training/archives/page10098.cfm

Este martes 23 de noviembre Martin Cooper, el padre del teléfono móvil (Premio Príncipe de Asturias), dará una conferencia en el Salón de Congresos del campus Ciudad de México. 16 hrs. Imperdible.

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