La red, 2011-2020

In Opinión by María Elena Meneses

Publicado en El Universal

En la década pasada fuimos testigos de importantes transformaciones en el entorno de Internet. De esta forma presenciamos cómo se volvió más interactiva, social, móvil y ubicua. Sin duda fue una década intensa para  empresas e  internautas.

Si tuviéramos que ponerle nombre y apellidos a la década 2000-2010 diríamos que  Steve Jobs, Mark Zuckerberg y Julian Assange fueron protagonistas indiscutibles, sin dejar de mencionar a los usuarios que son quienes tienen la última palabra en el ciclo de la innovación tecnológica.

En esta recién iniciada década, seguramente asistiremos a una nueva fase evolutiva de las redes sociales orientadas al consumo y a la intuitividad ,propias de la red semántica. En el rubro del hardware, es incuestionable que el futuro de Internet es móvil, con lo que las tabletas y los e-books darán mucho de qué hablar; la competencia entre empresas por ganar usuarios será territorio de constante innovacion y creatividad. En el terreno lúdico, los juegos interactivos de inmersión como  el Kinect de X-Box serán un objeto de discordia y competencia de las empresas de vidoejuegos, ya que permiten usar la interfaz con el  propio cuerpo con lo cual, estaríamos presenciando innovaciones similares en el campo científico.

Sin embargo, los desafíos más complejos por delante en el entorno de los bytes,  tienen dimensiones más complejas a las que deseo dedicar este artículo, tales como la libertad de Internet y el papel que deben jugar empresas, gobiernos y ciudadanos, en la articulación de una auténtica gobernanza de la sociedad digital, con derechos y obligaciones orientados al desarrollo humano.

Lo que hemos visto hasta ahora y profundizada por el escándalo Wikileaks, es una batalla campal protagonizada por empresas y gobiernos por controlar Internet, dejando al margen a los usuarios que son quienes la hacemos productiva, significativa y por qué no, divertida.

En esta segunda década habrá de definirse  la postura hasta ahora titubeante de gobiernos democráticos y autocráticos en torno a la neutralidad de Internet, que enfrenta a empresas de telecomunicaciones, de software, gobiernos y usuarios por los contenidos que requieren mayor velocidad para su consumo. Las primeras dueñas de la infraestructura, han puesto sobre la mesa su deseo de cobrar y discriminar contenidos como lo hacen los prestadores de servicios de televisión de paga a lo que empresas como Google se oponen. Esto implicaría como lo ha señalado el profesor de derecho de la Universidad de Harvard, una de las voces más lúcidas sobre el tema, Jonathan Zittrain, la involución de una red abierta, significativa y valiosa para la democracia y el desarrollo.

El pasado mes, se libraron un par de batallas sobre la denominada neutralidad de la red, la primera en Estados Unidos, donde la propuesta de la FCC ( Federal Communications Commission) apoyada por la administración Obama, falló a favor de la neutralidad parcial ya  que las empresas de telecomunicaciones, están obligadas a no discriminar contenidos en líneas fijas, no así en la  Internet móvil.  La decisión no es el fin, sino el principio de una dura batalla que habrá de ser votada en el Capitolio y no sin un millonario cabildeo de por medio, por parte de las empresas de telecomunicaciones quienes ven vulnerados sus derechos.

La neutralidad de Internet y el derecho de autor se puso a prueba también en España, donde a fines de diciembre, fue en principio rechazada la Ley de  Economía Sostenible (Ley Sinde), que contempla la penalización  a sitios de descargas, revés para el PSOE del que se intenta reponer, ya que falta un duro debate senatorial.

La neutralidad de Internet; la propiedad intelectual; acuerdos comerciales globales como la denominada ACTA ( Anti Counterfeiting Trade Agreement), así como la seguridad nacional que se  sintió vulnerada por Wikileaks, son temas  de enorme complejidad sobre los cuales, habrán de librarse duras batallas.

La filosofía libertaria de Internet, al menos como la concibieron sus creadores, abierta, lúdica y democrática, está cada vez más  sujeta a intereses de gobiernos y empresas y en contraste, más alejada de una auténtica gobernanza como se planteó en las Cumbres Mundiales sobre la Sociedad de la Información de 2003 y 2005 respectivamente, en las que se propuso una participación multisectorial horizontal para resolver los dilemas alrededor de la red. Pese a que los internautas hemos convertido a Internet en parte de nuestra vida educativa, profesional y social, somos el sector menos considerado.

Una de las más importantes innovaciones de la humanidad pues, se juega su futuro en esta segunda década del siglo.

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