Empresas y gobiernos en la red. Análisis publicado en El Universal

In Hemeroteca, Opinión, Publicaciones by María Elena Meneses


¿Abandonará Google el mercado de internautas más grande del mundo? Los gigantes habrán de pensarlo dos veces. Los pormenores del diferendo en el que el buscador acusa al gobierno de Beijing de censura y éste al buscador de no respetar al Estado chino y sus leyes (previa aceptación de Google cuando entró al país en 2006) ha sido objeto de una importante publicidad en la prensa occidental.
¿Qué hizo cambiar a Google su docilidad ante el gobierno chino, si antes habría aceptado autocensurarse? Los directivos señalan que los constantes bloqueos a la disidencia se volvieron intolerables.
Contra lo que pudiera pensarse, el dilema del control de Internet no es exclusivo de regímenes autoritarios, sino que se extiende a naciones democráticas, sobre las cuales Estados Unidos desea imponer su dominio a través del poder blando de empresas tecnológicas como Google, el motor que tiene más del 80 % por ciento del mercado de búsquedas en países occidentales y que en China apenas consigue el 36% frente al poderoso Baidu que de ser dejado sin competencia, se haría del mercado de internautas más vibrante del mundo, tal como lo ha definido el inventor de Google, Sergey Brin.
El dilema de la neutralidad de la red que significa que el flujo de contenido es libre, así como el consumo (yo veo lo que deseo) contra quienes consideran que toda libertad conlleva controles para asuntos como la seguridad nacional, está lejos de ser un debate en el que se articulen consensos democráticos. Lo que observamos es el choque entre dos formas de ver el mundo.
El ideal del ciberespacio como una esfera pública ciudadana y global se aleja cada vez más, dando paso a una ciberguerra que tiene en la información su objeto de la discordia y en la que los Estados, no sólo el chino, tienen la legitimidad para imponer sus propias reglas a Internet y su cultura libertaria que defienden a ultranza empresas como Google. El problema para la empresa de búsquedas como de muchas otras como la red social Facebook, es que además de defender la neutralidad de la red son grandes negocios, lo que hace dudar a más de uno sobre si se trata sólo de defensores de la libertad.
En esta guerra por el control del ciberespacio, los ciudadanos internautas que tienen en la red una esfera de libertad y la ejercen sin cortapisas, desde un disidente hasta un estudiante que tiene en sus manos un número incuantificable de información y saberes, están ausentes de un debate urgente sobre la eventual gobernanza multilateral de Internet, objetivo de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información de 2005 que ha quedado en el olvido.
En la evolución de Internet, la cual está lejos de ser sólo un un sueño libertario hemos visto cómo las empresas y los Estados desean controlar ya sean negocios o contenidos.
Los casos más sonados en el mundo occidental de control de contenidos tienen que ver con la piratería sobre la que se negocia desde 2006 en absoluto hermetismo, un acuerdo multilateral para que los proveedores de Internet vigilen los contenidos de sus abonados. De las consecuencias de esta vigilancia poco se ha debatido entre otras cosas, porque los internautas han estado al margen de las discusiones.
México junto con otra treintena de naciones busca la firma del ACTA
que seguiría los pasos de leyes ya aprobadas en naciones como Francia y España. En Estados Unidos organizaciones que pugnan por la plena libertad en Internet han enviado cartas de protesta por la secrecía de las rondas de negociación (la última de ellas en Guadalajara) al presidente Barack Obama quien ha respondido que se trata de un asunto de seguridad nacional.
Nadie en su sano juicio se opone a que se permitan vulnerar los derechos de los niños en aras de la libertad, tampoco los de las voces disidentes, pero por otro lado tampoco es aceptable que para proteger esta vulnerabilidad se infiltren contenidos que circulan en la red cuando son política o culturalmente incómodos. Los programas que bloquean contenidos pueden usarse para proteger derechos como también para vulnerarlos.
Los ciudadanos internautas están siendo marginados de estas discusiones sobre el futuro de Internet. Entre esta comunidad glocal ( global y local) la postura dominante es la neutralidad del ciberespacio, aunque con ciertos matices, desde los fundamentalistas hasta quienes estarían de acuerdo en imponer criterios bajo consenso, siempre y cuando se garantice el respeto a los derechos de privacidad y libre expresión.
Sin embargo, para los Estados y las empresas el dilema es quién controla a Internet. Hay como podemos ver una diferencia sustancial.

Foto recuperada de:http://beta.thehindu.com/multimedia/dynamic/00027/ALBERT_CHINA_GOOGLE_27856f.jpg

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