E-democracia

In Hemeroteca, Opinión, Publicaciones by María Elena Meneses

por María Elena Meneses

Publicado originalmente en la sección de Opinión de El Universal, 3 de julio de 2011.

A medida que se acerca 2012,  la esfera pública se convierte paulatinamente en un territorio de disputas discursivas y acciones electoreras, por parte de quienes aspiran a algún cargo de elección popular.

En el México moderno, esta esfera articuladora de la opinión pública se generó a  partir de los diarios y la radio, pero sobretodo en la televisión, mediante costosos spots que, para bien de nuestra joven democracia, han sido objeto de regulación.

De ahora en adelante un nuevo medio entrará de lleno al juego electoral, me refiero a Internet y sus formidables plataformas como las redes sociales. De esta forma, vemos cómo los aspirantes se incorporan a esta novedosa esfera, cuasi desconocida para los políticos mexicanos, acostumbrados a establecer un discurso cómodo, vertical y unilateral con los ciudadanos –la mayoría televidente–, que no tiene la posibilidad de interpelar, preguntar o exigir respuestas.

La arquitectura de las redes digitales es distinta a la de la televisión, se trata de un medio horizontal, en el que las jerarquías se desvanecen en favor de la comunicación directa. Se trata de un medio propicio para ensanchar la democracia, mediante la incorporación de la voz ciudadana no sólo en las campañas sino en el acto mismo de gobernar, estableciendo una auténtica democracia deliberativa.

No dudo que los aspirantes rumbo a 2012 apuesten por articular una campaña en Internet,  deslumbrados por lo que hizo Barack Obama en su camino a la Casa Blanca, pero antes, es necesaria la puesta en perspectiva de un fenómeno complejo.

¿Acaso abrir un perfil en Facebook y conseguir seguidores en Twitter  se traducirá en  votos y en un ensanchamiento de la democracia? La respuesta es no.

Internet y sus posibilidades representan, de aquí en adelante, un desafío  no sólo para tiempos electorales, sino para el futuro de la democracia mexicana.

No sólo es cuestión de contratar a un  gestor de redes sociales, que lo más que puede hacer es subir fotos, actos de campaña y discursos.

Se trata de tener la voluntad de establecer una comunicación fluida de ida y vuelta, de tener la apertura para ser interpelado y para rendir cuentas, prácticas democráticas que nuestros políticos esquivan con frecuencia.

Internet comenzó a ser usada en la elección presidencial de 2006, a través de correos electrónicos y blogs, pero es en las elecciones intermedias de 2009 cuando las  redes sociales se establecieron como una clara  herramienta electoral.  YouTube y Facebook fueron las redes predilectas, pero no para establecer estos necesarios vínculos con los electores, sino para la descalificación y la calumnia, que ya no se permiten en televisión.

La participación ciudadana en la red requiere de internautas educados, libres y propositivos, lo cual, no es el común denominador. Basta echarle un ojo a nuestro timeline de Twitter.

En México es necesario construir desde los cimientos una deseable cultura política desde la infancia. La Unión Europea ha emprendido con seriedad una reforma educativa bajo la premisa de que ésta no puede desligarse de las competencias digitales, que no se traducen en tener un perfil ni en recordar a la progenitora de un candidato en Twitter, sino en apropiarse de estas redes de manera significativa para la vida pública, lo que hoy hacen escasos internautas, en un país en el que sólo la cuarta parte está conectada.

Educación, conectividad  y cultura participativa son las variables imprescindibles, para que las redes digitales cobren todo su significado.

Internet, para la democracia mexicana, es un desafío a largo plazo, esperemos que los gobernantes vayan entendiendo que es inaplazable una reforma educativa; que Internet y las telecomunicaciones son algo más que un negocio; que los futuros candidatos comprendan esta formidable oportunidad de acercarse a los ciudadanos y ganar legitimidad. A los internautas nos corresponde usar la red de manera constructiva.

No sólo es cuestión de abrir un perfil en Facebook.

Fotografía: “Yes We Can” de Tony (Tony the Misfit) @Flickr

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