Ciudadano Zuckerberg

In Hemeroteca, Opinión, Publicaciones by María Elena Meneses

Publicado en El Universal

¿Creen que Orson Welles hubiera elegido a un chico aburrido, geek, apasionado de los algoritmos y con poco sex apppeal para llevarlo a la pantalla grande como lo hizo con el rudo, amargado y poderoso magnate de la prensa William Randolph Hearst en su célebre obra Ciudadano Kane?

Sin entrar en especulaciones, David Fincher filmó su Ciudadano Zuckerberg (The Social Network, 2010) sobre la aun breve vida del indiscutible jóven más rico de la actualidad, vivo exponente de la generación post Internet , que según la revista Time, comenzó a construir la primera red social con su propia familia a la que llamó ZuckNet.

Apenas la semana pasada se anunció una recapitalización de la red social por parte de financieras como Goldman Sachs y Digital Sky Technologies, que elevaron el valor de la red social a 50 mil millones de dólares ( The New York Times, 2 de enero).

Aun lejos de otras empresas del sector tecnológico como Google, Yahoo o Amazon, según J. P. Morgan en la actualidad, es en Facebook donde los usuarios pasan más tiempo y las ganacias irán llegando paulatinamente, ya que por el momento mientras cada ususario de Google genera 24 dólares y de Yahoo 8 ; cada usuario de la red social genera apenas 4.

Facebook es un entorno de Internet mucho más complejo que ningún otro, no sólo se hace cada vez más multipltaforma y multimedia que lo hacen formidable y  seductor, sino una competencia difícil de enfrentar para las empresas de la economía digital. My Space, la red más famosa antes de Facebook, en la que comenzó a generalizarse la sociabilidad en red, sobre todo para jóvenes trend- setters con necesidad de promover obras musicales o artísticas, fuera del mercado tradicional anunció hace un par de días el despido de casi el 50% de sus empleados.

De un tiempo a la fecha, los usuarios de Facebook hemos podido percatarnos que cada vez hay más publicidad y sitios integrados  (alrededor de 10 mil según Time), lo que ha puesto a Google a temblar  y que provoca que sea menos necesario salir de esta red. Tenemos mensajes directos, comercio electrónico y juegos, pero sobre todo, sociabilidad que podemos resumir como esa irrenunciable necesidad de estar siempre en contacto con otros.

En Facebook circulan cada minuto 510 mil 404 comentarios; 382 mil 861 posts con la famosa aprobación “me gusta”; se suben 135 mil 849 fotos; se aprueban 98 mil 604 amistades y se comparten 55 mil 304 links (Time, diciembre-enero 2010/2011)

Junto a esta energía económica y social basta decir que si fuera un país, sería el tercero más poblado del planeta luego de China e India. Con sus casi 600 millones de usuarios, ha modificado  las formas de socialización que ahora, sin delimitaciones físicas articula a nuestro alrededor un nuevo tiempo y espacio a tal grado, que no basta morirse para dejar de permanecer en su eterna virtualidad.

Facebook también es una especie de narciso posmoderno y  memoria inmediata- colectiva de los jóvenes. No me deja de sorprender como simple mortal que soy, que haya usuarios con más de dos mil fotos de sí mismos, cuando a mí me sigue abochornando subir alguna y lo pienso no una, sino dos o tres veces antes de hacerlo

Mención aparte merece el asunto de nuestros datos, que nadie a estas alturas debiera desconocer, son el insumo a través del cual, se hacen los negocios de la economía digital en la que ya no se venden espacios a los anunciantes, sino paquetes de datos personales perfectamente segmentados, esos que tu y yo damos frecuentemente con laxitud y con dejo irresponsable, pasándonos de largo las políticas de privacidad que en Facebook han sido poco escrupulosas.

Un punto controversial de la red social es justamente el manejo de datos personales, lo que le ha valido críticas y demandas y por lo cual, la revista Time hubiera pensado dos veces nombrar al Ciudadano Z su personaje del año si bien, si alguien podría superar al carismático Julian Assange y su espíritu desafiante era el joven que abandonó Harvard para perseguir su sueño de conectar gente en California.

Como inmigrante digital de mente análoga y corazón que late cada vez más a paso digital, no deja de parecerme formidable y emocionante reencontrarme con viejos amigos y ex compañeros de trabajo de hace más de 20 años, que viven en diversos lugares del mundo, lo cual antes de esta innovación hubiese sido impensable.

El ciudadano Z tiene sólo 26 años y en sus manos, un negocio billonario y disruptivo; ya nada será igual en nuestras relaciones con los otros después de “Feis”.

¿Cómo será la sociabilidad en la era PostFacebook, o dicho de otra forma, cómo será cuando el Ciudadano Z crezca?

Comentarios

Comentarios

María Elena MenesesCiudadano Zuckerberg